viernes, 2 de mayo de 2014

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LOS GENTILICIOS BURLESCOS DE CANARIAS (III)

3. VIGENCIA Y USO DE LOS GENTILICIOS BURLESCOS DE CANARIAS

Los apodos gentilicios, que en sustancia responden a los mismos factores que los personales (16) o los familiares, están en Canarias, como ocurre en otros lugares y en esencia por los mismos motivos, en abierta decadencia desde que se produjo el cambio socioeconómico que conocieron las Islas a partir de los años sesenta del pasado siglo (sustitución del sector primario por el terciario y el consiguiente proceso de urbanización). Sólo han pervivido con pujanza unos pocos, los cuales han perdido en buena medida sus resonancias peyorativas iniciales: chicharrero (‘de Santa Cruz de Tenerife’, ‘de Tenerife’), conejero (‘de Lanzarote’), culeto (‘de Agaete’, GC), bagañete (‘de Tazacorte’, LP), chalanguero (‘de Valle Gran Rey’, Go). En algunos casos asistimos a la virtual consumación de esa tendencia obsolescente en casos como los de babilón ‘de Tenerife’, gofión ‘de Gran Canaria’, cochinero ‘de La Laguna’, etc.).

(16) De hecho, en el caso de personas singularizadas en la comunidad por su procedencia, muchos motes individuales derivan de apodos gentilicios: El Batatero, La Pantanera, El Culeto, etc.

El declive creciente de estas unidades evidencia la necesidad apremiante de su estudio, que ya hemos iniciado a partir de una exhaustiva recopilación emprendida desde hace algún tiempo. Ese análisis pormenorizado, que presentaremos en forma de catálogo en otra publicación, habrá de implicar, no sólo repertoriar con exhaustividad el corpus de los gentilicios burlescos de Canarias (17), sino descubrir la competencia léxica asociada a esos nombres propios y, cuando sea dable, consignar la competencia histórico-cultural a ellos vinculada, amén de otros datos adicionales más o menos enciclopédicos.

La mayoría de estos apodos se inscribe en la sociedad tradicional y, a menudo, responde a las especializaciones gremiales de la población, cuando no al puro deseo de denigrar a los de las localidades cercanas.

En efecto, en las Islas, como sucede en otros lugares, estos sobrenombres responden en esencia a dos pautas de formación: o aluden descriptivamente a alguna actividad gremial (pantanero, cochinero), a menudo periclitada ya (o en franco retroceso) y por lo general relacionada con el sector primario de la economía, o son despectivos (lagartero (18)tiñoso ‘De San Sebastián de La Gomera’, etc.), como consecuencia de las rencillas entabladas entre localidades vecinas. Entre los sobrenombres gentilicios de carácter gremial, se aprecian a su vez dos grupos: los relativos al predominio de un cultivo en una determinada localidad (pantanero, cebollero, habero ‘de El Mocanal, Valverde, Hi’, batatero ‘de San Bartolomé, Lz’) y los correspondientes a otras actividades tradicionales (soguero ‘de Tindaya, La Oliva, Fv’, gavetero ‘de Sabinosa, Frontera, Hi’, cochinero ‘de Ingenio, GC’, huevero ‘de Valverde, Hi’). Al seguirse las mismas pautas formativas en las distintas islas, es común que algunos de estos sobrenombres se repitan. Así, por ejemplo, son varias las localidades cuyos naturales son conocidos como cochineros (Ingenio, Icod el Alto, La Laguna) o como lagarteros (Agüimes, Alajeró, Gáldar, San Andrés-Tf) (19).

Los apodos gentilicios que tienen que ver con localidades o municipios de una isla concreta suelen ser conocidos exclusivamente por los originales de esa isla y a veces sólo por los radicados en determinadas comarcas de tal isla. Por la misma razón, los que se refieren a los habitantes de toda una isla (o, en su caso, a las cosas de toda una isla) suelen ser de conocimiento general en el Archipiélago.

Salvados los casos más claros, hay una noción precaria, cuando no nula, acerca de la motivación histórico-cultural subyacente en muchos apodos gentilicios, tal y como acontece también con los sobrenombres individuales y familiares.

(17) Los gentilicios que aparecen en el ALEICan (I, m. 4), a tenor de la pregunta «¿cómo se llama la gente nacida aquí», son mayoritariamente no burlescos. Los únicos despectivos que se ofrecen son trompetero ‘de Teguise’, morisco ‘de Tuineje’, lagartijero ‘de San Andrés y Sauces’ y lagartero ‘de Alajeró’.

(18) A veces adopta la forma popular *legartero.

(19) Estas etiquetas se repiten a menudo en otras latitudes. Así, por ejemplo, en Portugal (LEITE DE VASCONCELOS: 550, 556-557 y 582) llaman batateiros a los naturales de Santa Isabel (Terras de Bouro) y de Fornos (Freixo de Espada á Cinta); ceboleiros a los de Larinhos (Moncorvo); lagarteiros a los de Castelo Novo (Beira Baixa); etc.

Los gentilicios burlescos no suelen ser empleados por los individuos a los que designan, sino por aquellos otros que se refieren narrativamente a ellos. Esto pasa sobre todo con los más despectivos, salvo que ya hayan visto desdibujarse ese carácter. Pragmáticamente sucede que estas unidades poseen un perfil parecido al de muchos dichos populares que zahieren a determinadas localidades y a sus naturales, y al de muchas letrillas satíricas (ver supra, notas 5 y 6).

Hay, sin embargo, en muchos de estos gentilicios burlescos una suerte de fatalidad: lo que empieza siendo ofensivo y denigratorio termina a menudo convirtiéndose en aséptico (20), y no es raro que llegue a exhibirse con orgullo. Así lo corrobora la siguiente observación de Leite de Vasconcelos (p. 570) a propósito de dos gentilicios burlescos de Portugal: ratinhos y saloios:

Hoje em dia com alguna bonomia os Beirões aceitam chamar-se «ratinhos» (fenómeno que se da com «saloio», que perdeu muito do significado agressivo).

En esta situación estarían hoy en el Archipiélago sobrenombres como chicharrero (21)conejero, culeto, bagañete, chalanguero, etc. Tan es así, que dos de estas etiquetas se han convertido en los gentilicios oficiales de sendos municipios canarios. Nos referimos a bagañete ‘de Tazacorte (22), LP’ y chalanguero ‘de Valle Gran Rey, Go’ (23). En todos estos casos, los aludidos con estos apodos los utilizan de forma significativa —en lo que parece ser una suerte de deportiva reivindicación (24)— para referirse a sí mismos. Quedan fuera de estas consideraciones los gentilicios burlescos con una fuerte carga ofensiva (tiñoso ‘de San Sebastián de La Gomera’, leche espesa ‘de Guía de Gran Canaria’, cochino o cochinito ‘de Tías, Lz’, etc.) (25).

(20) Se trata de una predeterminación comparable, pero de mecánica inversa, a la que se verifica en la dialéctica tabú vs. eufemismo: todo elemento eufemístico termina despertando, más tarde o más temprano, las connotaciones negativas propias del elemento tabú al que sustituyó.

(21) Ésa es la razón por la que este gentilicio inicialmente burlesco ha parado últimamente en chicha, truncamiento con el que se pretende denostar, sobre todo en Gran Canaria, a los naturales de Tenerife y con el que se persigue un cierto equilibrio denigrativo con canarión.

(22) En este municipio palmero existe incluso una agrupación política local llamada Unión Bagañeta, que actualmente (2007) está en el poder. Así lo atestigua la siguiente cita: «La decisión de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional paraliza los proyectos para la construcción de dos complejos hoteleros en el Puerto de Tazacorte, que desde mediados de 2003 promociona el grupo de Gobierno del Ayuntamiento del municipio palmero, presidido por Ángel Pablo Rodríguez Martín, de Unión Bagañeta» (www.canariasahora.com, 4 de marzo de 2005).

(23) Véanse en el ISTAC los datos correspondientes a estos dos municipios.

(24) Los gentilicios burlescos, como emblemas de la tradición que son, suelen «recategorizarse» como nombres de grupos folclóricos, de murgas carnavaleras, etc.: Los Cebolleros, Gáldar; Los Cochineros, Ingenio; Los Gofiones, Gran Canaria; Los Chalangueros, Valle Gran Rey; etc. Todo esto prueba que a muchos de ellos no se les tiene por ofensivos.

(25) Por lo demás, no sucede aquí nada esencialmente distinto de lo que ocurre con los apodos individuales: en las relaciones de solidaridad los individuos motejados aceptan de buen grado el sobrenombre, siempre que éste no sea irreductiblemente ofensivo.

Por todo ello, muchos sobrenombres gentilicios, que en general pertenecen al estilo informal de habla, se pueden registrar en las situaciones neutras y aun en las formales.

Por otro lado, el carácter coloquial de muchos gentilicios burlescos es lo que dificulta su documentación en la lengua escrita. Expresado de otro modo: dejando aparte las que han perdido sus primitivas connotaciones negativas, las unidades que estamos caracterizando son de uso preferentemente oral.

Continúa...

Gonzalo Ortega Ojeda

1 comentario:

  1. Toponímico adquirido por méritos: Mafialdea de Cernicolás. Define a un pueblo muy importante de Gran Canaria, Debido a la gran inteligencia y capacidad evolutiva y de progreso de sus últimos Alcaldes y equipo de gobierno

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