viernes, 27 de junio de 2014

Posted by MuSCaRTK | File under : , , ,

UNA VISIÓN DE LAS ISLAS AFORTUNADAS, A PARTIR DE LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS (IV)

4. MEDIO MARINO

En los yacimientos arqueológicos canarios, entre los detritus domésticos, además de semillas y huesos, abundan los restos malacológicos e ictiológicos. En general, los restos malacológicos son más abundantes y están mejor representados que los restos ictiológicos. Este hecho responde, sin duda, a las prácticas económico-culturales de estos grupos humanos. Pero también que los métodos de recogida, que han sido y en algunos casos, siguen siendo inadecuados. En general podemos afirmar que los habitantes precoloniales consumían todo tipo de lapas: Patella crenata, Patella ullyssiponensis aspera, Patella piperata, Patella candei; y burgados (Monodonta atrata) y Thais haemastoma, y otros en menor medida. Actualmente Patella candei está extinta. El pescado que aparece mejor representado es la vieja, Sparisoma cretense; seguido de la morena, Muraena sp. (Muraena helena, Muraena augusti); Epinephelus guaza, Mycteropera rubra, Serranus atricauda, Bops bops, Diplodus sargus cadenati, Diplodus vulgaris., Dentex sp., Pragus pragus, Sarpa salpa y Pseudolepidaplois scrofa. En la isla de Gran Canaria se ha identificado además Sardina pilchardus (sardina), Engraulis encrasicolus (longorón) y Scomber japonicus (caballa). La presencia de estas especies en los yacimientos grancanarios está en concordancia con la mayor complejidad social, porque la captura de estos peces requiere el uso de redes (Rodríguez, 1996). De otra parte, los análisis muestran pequeñas variaciones en el consumo de productos marinos (Arco, 1985; Galván et al., 1999, Navarro & Martín, 1987). Estas variaciones en algunos casos se han explicado como la respuesta a momentos de crisis o stress causados por un aumento poblacional, y se han relacionado con un descenso de los recursos terrestres (agrícolas y productos cárnicos). Esta presunción no ha podido ser corroborada por los estudios realizados sobre la ictio-fauna (Rodríguez, ob. cit.). Aunque la presencia en los yacimientos arqueológicos de especies actualmente raras en las costas del Archipiélago, como Dentex canariensis en los niveles históricos y precoloniales de Los Caserones, una especie que hoy sólo se encuentra en las aguas próximas a las costas africanas, junto con la variación de talla (la longitud) de Sparisoma cretensis en este yacimiento, en La Puntilla (Mogán), La Fuente y Nifa (Tenerife) y el aumento de moluscos pueden estar indicándonos que la selección de un recurso, que en algunos casos aseguró la subsistencia del grupo humano (4), y la presión ejercida sobre el Medio marino, pudieron causar variaciones de talla, reducción del número de individuos, etc. La cueva de Villaverde nos presenta el único caso de extinción marina, se trata de Monaches cf. monachus: la foca monje; una especie frecuente en las aguas canarias hasta, al menos, el siglo XV. En resumen, los habitantes precoloniales exploraron el Medio terrestre y el Medio marino. La localización de los yacimientos «condiciona» las relaciones existentes entre los hombres y el Medio; y el desarrollo técnico pudó incidir en la biodiversidad.

(4) En Fuerteventura la pesca fue un recurso importante; mientras que en Gran Canaria los altos valores de barium sugieren que la dieta se basaba en los productos vegetales (agrícolas); excepto entre los habitantes del litoral (González-Reimers et al., 2001). En la isla de Tenerife, si exceptuamos en el NW de la isla (Buenavista del Norte y Santiago del Teide), donde los recursos marinos desempeñaron un papel esencial en la dieta, los estudios biantropológicos muestran que los habitantes precoloniales del Norte consumían más productos vegetales que los del Sur; en esa vertiente el consumo de carne y leche, parece, era más importante.

5. OTROS INDICADORES: LOS SUELOS

En Lanzarote en el yacimiento el Bebedero, entre el estrato IV (siglo III BC.) y el estrato III (siglo XIV), se registra un incremento en la talla de los granos seguida de un aumento de carbonatos y de óxido fosfórico, que indican la degradación del suelo. El pastoreo intensivo aparece como el factor más importante en este proceso (Martín et al., 1998).

En Gran Canaria el yacimiento de Cendro muestra una importante fase de erosión del suelo. Este episodio ha sido explicado, igualmente, como la consecuencia de la intensificación de las actividades agrícolas y el pastoreo.

6. DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN

Los restos arqueológicos muestran que la introducción de plantas y animales y las actividades humanes causaron cambios en la diversidad vegetal y animal nativa del Archipiélago canario. Estos cambios parecen haber sido más importantes entre los siglos IX-XIV de nuestra Era, que en los primeros momentos de la colonización (300 BP.). En ese período asistimos a la regresión del bosque termófilo en las islas occidentales y a la desaparición de las especies arbóreas en la isla de Fuerteventura. La escala del impacto antrópico sobre el medio terrestre (vegetal) es más o menos intenso, dependiendo de los factores humanos y naturales. En las islas oceánicas, donde existe una mayor diversidad natural, donde la agricultura desempeña un rol económico importante, y donde parece existir cierto «control» de la cabaña ganadera, el impacto humano en el Medio terrestre es débil. Aunque la introducción de plantas cultivadas y la invasión de malas hierbas, sin duda, tuvo que tener consecuencias en la flora nativa (mutaciones, hibridaciones, reducciones, extinciones, etc.). En Lanzarote y Fuerteventura, donde no parece haberse practicado la agricultura y donde buena parte del ganado no estaba bajo control (ganado salvaje o guanil), la recolección vegetal, la explotación del combustible y el pastoreo (60.000 cabras en el siglo XIV), junto con la introducción a finales del siglo XIV de Mus musculus condujó a la deforestación de la isla. Al mismo tiempo, algunos animales pequeños y algunas aves marinas acabaron por extinguirse. Las islas son espacios especialmente vulnerables, donde la extinción de especies animales y vegetales suele ocurrir después de la colonización humana, y en una escala de tiempo corta (Sadler, 1999). Los casos más recientes los tenemos en el Parque Nacional de Caldera de Taburiente (La Palma). La introducción del arruí (Ammotragus lervia), en 1972, ha conducido, treinta años después, a la extinción de Helianthemum cirae (Rodríguez & Rodríguez, 1990). Nos sorprende que en 2.000 años de ocupación precolonial sólo se reconozcan algunos casos de extinción animal y ningún caso de extinción vegetal. Es evidente que después de la Conquista castellana es muy difícil evaluar los cambios que pudieron tener lugar en el pasado, porque éstos pueden aparecer «borrados» y/o «desfigurados» por el impacto de la colonización. Aún más, si en estos cambios intervienen factores humanos y naturales, como un deterioro climático (5). Este trabajo pretende abrir nuevas vías de investigación, porque sólo en la realización de un proyecto interdisciplinar encontraremos las bases científicas que permitan desmitificar un mito que persiste, el de unas islas Las Afortunadas.

(5) En los niveles más recientes de la cueva de Las Palomas y en el nivel Ib de la vecina cueva de Don Gaspar (Icod de Los Vinos) se detectó un nivel de limos que se explica como la consecuencia de un período de fuertes lluvias torrenciales, éste provocó un fenómeno de arroyadas que trasportaron el material desde la parte alta de la ladera e hicieron estos espacios inhabitables a partir del siglo XVI (Arco,1985). En este período la Pequeña Edad Glacial se caracteriza en Europa por lluvias torrenciales que siguen a períodos áridos (Zumbuhl, H.J. & Holzhaver, H. 1988).



María del Carmen Machado Yanes

1 comentario:

  1. Qué sorpresa!!. Antes que nada quiero agradecer al autor de este blog su interés por el patrimonio cultural y arqueol'ogico de Canarias, y por su trabajo de divulgaci'on. Gracias por tu esfuerzo y por difundir mi investigaci'on. M. del Carmen Machado Yanes (antracologa y arqueobotanista)

    ResponderEliminar