martes, 4 de marzo de 2014


EL MITO DE LOS NUEVE MENCEYES (II)




VIANA Y NUÑEZ DE LA PEÑA.

Entre Espinosa y Abreu Galindo aparece el poeta Viana, gran mistificador de las listas de los Menceyes, con una nomenclatura completa de los nueve reyes tinerfeños. Ignoramos su procedencia, sospechando que sea de su invención. Dice:

Nueve cetros de Rey tuvo Nivaria,
Y todos nueve en su gobierno fueron
En términos y sitios diferentes.
Y de Güimar, Añaterve el bueno,
En Tacoronte, el arrogante Acaimo,
Del estado de Anaga fué Beneharo
En Taoro, Bencomo (*) el potentísimo,
Pelicar, en Icode, noble reino,
En Daute el gran Romen, Rey poderoso,
Del de Abona, Adjoñá, Rey esforzado,
De Adeje, Pelinor, no menos fuerte,
De Teno. Guántacara, bravo y fuerte..."
(Canto I)

Viana llama por primera vez al rey de Taoro, Bencomo, en lugar de Betzenuhya; al de Güimar, Añaterve, en vez de Acaymo; al de Abona, Adjoña, en vez de Atguaxoña; y al de Adeje, Pelinor, en vez de Atbitocarpe. Para los demás Menceyes, cuyos nombres fueron desconocidos por Espinosa y Galindo, descubre que se llaman: el de Tacoronte, Acaymo (igual que el Mencey de Güimar, según Espinosa y Galindo); el de Naga o Anaga, Beneharo; el de Icode, Pelicar; y el de Dante, Romen.

Viana, es también el primero que usa el nombre de Tinerfe el Grande, seguramente formado por él, para señalar al primitivo señor de toda la isla, criterio que es seguido por Núñez de la Peña, Viera y Clavijo, Millares Torres, y demás historiadores.

Un solo Rey la isla sojuzgaba,
Y el último, llamado el Gran Tinerfe,
Dejó cuando murió, nueve o diez hijos,
Los cuales cada cual reinar queriendo,
Se alzaron cada uno con su término,
Y así fué el Reino en nueve dividido..."
(Canto I.)

(*) Quizá el nombre de Bencomo derive de Benitomo, citado en la información efectuada en 1526 por doña Margarita Guanarteme, hija de don Fernando, Guanarteme de Gáldar, que dice: "E que después, cuando fue el dia del desbarate de los guanches, cuando mataron al Rey Grande, que se llamaba el Rey Benitomo de Taoro, el Adelantado y Capitán, por traer a los guanches al conocimiento de la fe de Cristo, e porque se diesen, sin más riesgo e muerte de gente, mandó ir al dicho Guanarteme al Rey Bentor, hijo de Benitomo a requerir que se diese y tornase cristiano e que le faría toda la cortesía que quisiese, e que el dicho Guanarteme fue al dicho Rey Bentor, entre los guanches, y le fabló, pues que sabía la lengua de guanches, e volvió con respuesta al Real, diciendo que el dicho Rey Bentor no se quería dar, como pareció después, que no se dio, fasta que la tierra se tomó por fuerza de armas..." (Dr. Chil Naranjo. "Estudios históricos, climatológicos, etc." Tomo III). Por consiguiente, Bentor y no Bencomo fué el último Rey de Taoro.

Viana nos habla también de un Mencey de Güimar llamado Dadarmo, que reinaba
cuando el regreso a la isla de Antón el Guanche, y que no figura en la lista de
los nueve reyes formada por el poeta. Este Mencey Dadarmo vivía cuando la aparición
de la Virgen de Candelaria. Habla Antón, y dice:

Dadarmo, Rey en Güimar coronado
Supo todo el suceso, y muy gozoso
Mandó le visitase, y su mandado
Cumplí pues siendo Rey, como forzoso..."
Canto VI.

Una innovación del poeta es la de suprimir el reino de Tegueste, sustituyéndole por un reino que crea, o sea el de Teno, con su jefe Guantácara, modificación que no aceptan los demás escritores. En el canto X de su poema, explica la razón de este cambio de señorío (7).

Núñez de la Peña, escribe: "'La isla de Tenerife antiguamente, hasta 150 años antes que fuera conquistada, un solo Rey tenía, el cual asistió en Adeje en donde estaba su palacio: el último Rey que solo gobernó, se llamó el Gran Tinerfe, el cual estaba cargado de años y enfermo, con nueve hijos legítimos y un bastardo. El hijo mayor, llamado Betzenuhia, tiranizó a su padre un pedazo de la isla, desde Centejo hasta la Rambla aguas vertientes, y se intituló Rey de aquella parte que llamaron el Reino de Taoro... Viendo los demás hermanos que Betzenuhia, estando su padre vivo, se había levantado por Rey del término de Taoro, cada uno procuró hacer lo mismo contra la voluntad del padre, y dividieron la isla entre ellos: el uno, llamado Acaimo, fué Rey de Güimar, que fué el segundo hijo, y el tercero, llamado Atguaxona, fué Rey de Abona; el cuarto llamado Atbitocazpe, fué Rey de Adeje; el quinto, llamado Caconaimo, fué Rey de Daute; el sexto, llamado Chincanairo, fué Rey de Icod; el séptimo, llamado Rumen fué Rey de Tacoronte; el octavo, llamado Tegueste, fué Rey de Tegueste; el noveno, llamado Benecharo, fué Rey de Anaga..." (8).

Núñez de la Peña pretende en su nomenclatura de Menceyes, conciliar a Espinosa con Viana, incluyendo, además, dos nuevos nombres de su invención. El rey de toda la isla es el Gran Tinerfe, siguiendo al poeta. En cuanto a los Menceyes de Taoro, Güimar, Abona y Adeje, los copia del P. Espinosa, y terminada la serie de monarcas conocidos por Espinosa y Galindo, apela a su imaginación y los inventa. Al Rey de Tacoronte, lo apellida Rumen (que Viana lo adjudicó al Rey de Daute); al de Naga o Anaga, le dice Benecharo, y Viana, Beneharo; al de Icode, Chincanairo, palabra que inventa por creerla más guanche que la de Pelicar con que designa Viana al Rey de ese distrito; al de Daute lo bautiza con otra palabra de su invención, Caconaymo, pero como Viana le designa con el de Romen, y esa voz ya la había utilizado Núñez de la Peña para el Mencey de Tacoronte, forja ese nuevo nombre. Por último, como era natural, rechaza el menceyato de Teno creado por Viana, y sigue la nomenclatura tradicional del acta de Herrera con el reino de Tegueste, a cuyo Mencey le asigna el mismo nombre del territorio.

(7) Dice que a Guahuco, hijo bastardo de Tinerfe el Grande, dieron sus hermanos el término denominado Punta del Hidalgo. Al morir Guahuco dejó dos hijos llamados Zebensui y Tegueste. El primero heredó el señorío, y Tegueste

...casó con Tegina, bella infanta,
Hija de Acaimo, rey de Tacoronte,
Y por dote le dio el hermoso valle
Que hoy llaman Tegueste a causa suya
Y aunque algunos creían que era reino
Se engañan y es error, que solamente
Fué señorío, y nunca jamás tuvo
Cetro de hueso antiguo, ni Tagoro,
Ni fué por Rey con calavera electo..."
(Canto X.)

(8) Núñez de la Peña sigue el acta levantada por Herrera: "Así es notorio, dice, y consta de un instrumento de las paces, que los nueve Reyes hicieron con Diego de Herrera, señor que fué de estas islas, año de 1464 que va puesto en el cap. 9 de este libro..." (pág. 34).

LAS GENEALOGÍAS DE VIERA.

Viera y Clavijo realiza un verdadero sincretismo con las nomenclaturas dadas por cada autor de los ya citados, confeccionando así una sucesión de Menceyes en cada reino que heredan de padres a hijos, (9) sin tener en cuenta las diversas épocas en que fueron compuestas esas listas, la superchería que encierran, las interpolaciones que contienen, ni el fondo de verdad que pudiera aceptarse.

(9) Otro enorme error de nuestros historiadores fué el afirmar que los hijos de los Menceyes sucedían en el trono a sus padres, como en las sociedades modernas. La filiación uterina o materna establecía que los hijos no heredaban sino los sobrinos, hijos de la hermana, a los cuales se llamaba hermanos (Durkein), y ese sistema era seguido en Tenerife, Canaria y la Gomera. Los habitantes de Tenerife practicaban la exogamia (casamiento fuera de la tribu), y por eso decía con razón el P. Espinosa: ''el modo de suceder que tenían era que la sucesión de los reyes no era de padres a hijos, sino que si el rey que a la sazón reynaba tenía hermanos, aunque tuviera hijos, no heredaban los hijos sino el hermano mayor, y este muerto, heredaba el otro hermano, y assi hasta que no quedaba hermano alguno..." (Op. cit. cap. VIII, página 18.) Se comprenderá ahora los yerros en que cayeron nuestros genealogistas.

Veamos su procedimiento: Toma de Viana el nombre del rey que fué de toda la Isla, después compara los nombres de los Menceyes que traen Espinosa y Galindo, si alguno es común apela a Viana, formando así una lista en que entran a formarla dos generaciones de reyes por lo menos. Cuando se le agotan las nomenclaturas de Espinosa y Galindo, entonces el cotejo lo efectúa con Viana y Núñez de la Peña. Viera no inventa nombres de reyes, forma genealogías que son imaginarias, enlazando los nombres de los Menceyes que traen los historiadores anteriores. Solamente un detenido estudio de los primitivos cronistas ha podido darnos la clave utilizada por Viera, aunando nombres de Menceyes para formar dinastías evidentemente apócrifas. Veámoslo:

Rey que fué de toda la Isla: Tinerfe el Grande (sigue a Viana, inventor de este nombre). -Reino de Taoro: Bentenuhya (Espinosa), le sigue su hijo Imobach (Galindo), y le sucede Bencomo (Viana). -Reino de Güimar: Acaymo (Espinosa, Galindo, y Núñez de la Peña), su hijo Añaterve el Bueno (Viana). -Reino de Abona: Atguaxoña (Espinosa, Galindo y Núñez de la Peña), su hijo Atxoña o Adjoña (Viana). -Reino de Adeje: Atbitocarpe (Espinosa, Galindo, y Núñez de la Peña); le sucede Pelinor (Viana).

Aquí terminan las listas de Espinosa y Galindo. Viera continúa entonces la nomenclatura de los Menceyes con los nombres que trae Núñez de la Peña, que para el autor de las "Noticias" son los padres (10) de una genealogía imaginaria, y las listas de Viana, que supone son los hijos, a pesar de que este poeta escribe en 1604, y Núñez de la Peña en 1676. Comprobémoslo:

Reino de Tacoronte: Rumen (Núñez de la Peña); le sucede Acaimo (Viana). Téngase presente que Viana designa a Rumen o Romen, como Mencey de Daute, y Núñez de la Peña como rey de Tacoronte, pero Viera no quiso advertir esta contradicción, y prosigue su método. Además, para Espinosa, Galindo y Núñez de la Peña es Acaimo mencey de Güimar y no de Tacoronte, como solo indica Viana. -Reino de Naga o Anaga: Beneharo I; le sucede su hijo Beneharo II. Núñez de la Peña le llama Benecharo, y Viana, Beneharo. Viera forma una dinastía con esos dos nombres iguales, si bien consigna que a Beneharo I otros le llaman Serdeto. -Reino de Icod: Chicanáyro, (Núñez de la Peña); su hijo Pelicar, (Viana). -Reino de Daute: Concanáymo, (Núñez de la Peña); su hijo Romen (Viana), que Núñez de la Peña lo señala como Mencey de Tacoronte. -Reino de Tegueste: Tegueste I (Núñez de la Peña). Como Viera no admite tampoco el reino de Teno, creado por el poeta Viana con su Mencey Guantácara, el autor de las "Noticias" forja un sucesor a Tegueste I, que es Tegueste II, haciéndole hijo del anterior.

Por último, el señor Millares Torres en su "Historia general de las Islas Canarias", lib. 4.º, págs. 186-188, copia íntegra la genealogía formada por Viera y Clavijo que hasta ahora se ha admitido por todos los historiadores sin discusión de ningún género.

Después de lo expuesto, si es que el lector ha seguido con atención nuestro análisis, cabe preguntar: ¿Podemos seguir manteniendo la división de la isla en nueve cantones o distritos, y en cada uno de ellos un Mencey o Jefe? Creemos que ya es completamente imposible. Hay tantos elementos de falsedad, es tan enorme la superchería que se advierte, que sostener esa división sería ir contra la verdad, negar la Crítica y falsear los hechos.

Asi, pues, de todo cuanto hemos visto, compulsado y examinado, las únicas nomenclaturas de Menceyes que podemos considerar como ciertas o posibles son las publicadas por el P. Espinosa y Abreu Galindo, suprimiendo de la de este último el nombre del mencey Imobac, que lo toma del acta de Herrera y lo consideramos apócrifo. Si atendemos a lo que esos autores primitivos nos dicen, no podemos aceptar sino cuatro reinos o Menceyatos, a saber: el de Taoro, el de Güimar, el de Abona y el de Adeje.

(10) El único motivo que pudiera tener Viera y Clavijo para tomar de Núñez de la Peña los padres de su imaginaria genealogía, son las siguientes palabras de aquel escritor: "Estos nueve Reyes reinaron en Tenerife, y descendientes de estos eran los que reinaban cuando fué esta isla conquistada..." Ahora que Núñez de la Peña no dice cuales eran los descendientes de aquellos reyes fabulosos. Tampoco Viera y Clavijo nos explica porqué de la lista de Menceyes de Viana hace los hijos.


Continúa...

B. BONNET. Mayo 1938.

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